Semana de oración por la unidad de los cristianos

Del 18 al 25 de enero de 2026

1/17/20262 min read

Efesios 4,1-13

Así pues, yo, prisionero por amor al Señor, os exhorto a que llevéis una vida en consonancia con el llamamiento que habéis recibido. Sed humildes, amables, comprensivos. Soportaos unos a otros con amor. No ahorréis esfuerzos para consolidar, con ataduras de paz, la unidad, que es fruto del Espíritu. Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados. Solo hay un Señor, solo una fe, solo un bautismo. Solo un Dios, que es Padre de todos, que todo lo domina, por medio de todos actúa y en todos vive.

Biblia Traducción Interconfesional (BTI)

Cada año, del 18 al 25 de enero, los cristianos de todo el mundo somos invitados a vivir la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. No se trata de una iniciativa “opcional”, sino de algo que toca el corazón mismo del Evangelio: el deseo de Jesús de que sus discípulos vivan en la unidad. En la Última Cena, el Señor oró al Padre diciendo: «Que todos sean uno» (Jn 17,21).

La división entre los cristianos es una herida que contradice el testimonio del amor de Cristo. Por eso, la Iglesia católica, especialmente desde el Concilio Vaticano II, reconoce que el camino hacia la unidad es una llamada del Espíritu Santo y una responsabilidad de todos los bautizados. El Concilio enseña que hay muchos elementos de santificación y de verdad presentes en otras comunidades cristianas y que estamos llamados a mirarnos no como rivales, sino como hermanos en Cristo.

Esta semana es, ante todo, una invitación a la oración humilde. La unidad no es fruto solo de acuerdos humanos, sino un don que pedimos a Dios. Al mismo tiempo, es una ocasión para crecer en el respeto, el conocimiento mutuo y la caridad, evitando prejuicios y simplificaciones.

De manera práctica, ¿cómo podemos vivir esta semana en nuestra vida cotidiana?

  • Rezando cada día por la unidad de los cristianos, personalmente o en familia.

  • Agradeciendo a Dios el don del bautismo que compartimos con otros cristianos.

  • Escuchando y dialogando con respeto cuando tengamos ocasión de encontrarnos con cristianos de otras confesiones.

  • Cuidando nuestras palabras, evitando juicios o descalificaciones sobre otros creyentes.

Que esta Semana de Oración nos ayude a convertir el corazón, a dejarnos purificar por el Espíritu y a caminar, paso a paso, hacia la unidad querida por Cristo. Porque la unidad no es uniformidad, sino comunión en la diversidad, para que el mundo crea.